Fuentes Útiles:
- Reconoce los pensamientos catastróficos como exageraciones mentales.
- Identifica las palabras clave como “siempre”, “jamás” y “nunca” en tus pensamientos.
- Comprende que estos pensamientos tienden a distorsionar la realidad.
- Practica la atención plena para observar tus pensamientos sin juzgar.
- Cuestiona la evidencia detrás de tus pensamientos catastróficos.
- Reemplaza los pensamientos negativos por afirmaciones realistas y equilibradas.
- Utiliza técnicas de respiración profunda para calmarte en momentos de ansiedad.
- Practica la resolución de problemas para abordar los desafíos de manera objetiva.
- Distrae tu mente con actividades placenteras cuando te sientas abrumado.
- Aprende a aceptar la incertidumbre y a tolerar la incomodidad emocional.
- Construye un sistema de apoyo social para compartir tus preocupaciones de manera saludable.
- Desarrolla habilidades de afrontamiento para manejar el estrés de manera efectiva.
- Evita el perfeccionismo y acepta tus limitaciones humanas.
- Haz ejercicio regularmente para liberar endorfinas y mejorar tu estado de ánimo.
- Practica la gratitud para enfocarte en aspectos positivos de tu vida.
- Establece metas alcanzables y celebra tus logros, por pequeños que sean.
- Busca ayuda profesional si tus pensamientos catastróficos interfieren con tu funcionamiento diario.
- Sé compasivo contigo mismo y reconoce que es normal tener pensamientos negativos en ciertas situaciones.
- Mantén un diario de pensamientos para registrar tus emociones y patrones de pensamiento.
- Recuerda que los pensamientos catastróficos son solo una parte de tu experiencia mental y no definen tu realidad.