2025.01.26 – Un Amor que Vive en la Eternidad

El amor es un lazo que trasciende el tiempo y el espacio, una conexión tan profunda que define todo lo que somos. No necesita explicaciones ni razones, solo un corazón dispuesto a entregarlo todo. Este espacio es un homenaje a esa fuerza infinita que lo transforma todo, que se despliega como un lienzo lleno de matices y que ilumina cada rincón de la vida con su luz. No hay principio ni final, solo un camino eterno donde amar es el mayor de los privilegios y la más profunda de las alegrías.




1. Dejaré de amarte cuando estés convencida de que alguien te ama más y mejor que yo.

Reflexión:
Amar es entregarse por completo, sabiendo que el sentimiento compartido es único y eterno. Es un lazo que llena cada espacio y trasciende toda palabra. Amar es ser, existir y vivir con la certeza de que nada puede superar ese vínculo.





2. El tiempo disipa las pérdidas.

Reflexión:
El tiempo, en su infinita sabiduría, transforma lo que duele en enseñanzas. Los recuerdos compartidos nunca se desvanecen; se convierten en la luz que guía cada paso. El amor verdadero permanece vivo en cada instante de dicha que dejó su huella en el corazón.





3. ¿Cómo explicar la inmensa felicidad de verte de nuevo? Gracias por regresar. Bienvenida a casa. Siempre te extrañé.

Reflexión:
Un reencuentro es más que un simple momento; es el amanecer que inunda de luz cada rincón. Un hogar no se reduce a un lugar, sino al latido donde todo cobra sentido. Volver es la prueba de que el amor nunca se va; solo espera el momento de brillar de nuevo.





4. De la vida no quiero mucho. Quiero haber amado todo lo que valía la pena, haber tenido el valor de intentar y aceptar que el mundo es más bello contigo en él.

Reflexión:
La mayor riqueza es amar con intensidad. La plenitud se alcanza en cada gesto auténtico, cada risa cómplice y cada certeza de que lo esencial está siempre cerca del alma. Amar es descubrir que no hace falta nada más cuando se encuentra una razón para sonreír.





5. Quiero saber que viví, que amé, que lloré, que reí, que intenté, que erré, que acerté, que me equivoqué, que me arrepentí y que me perdoné. Y cuando muera, quiero hacerlo en paz, sabiendo que viví plenamente y que siempre te amé, mi vida hermosa. Porque este amor que siento no tiene límites, es eterno y la mayor verdad de mi vida.

Reflexión:
Amar es el regalo supremo que la existencia ofrece. Es vivir con pasión, reír sin reservas y aprender incluso de los tropiezos. En ese amor yace la inmortalidad, porque lo que se ama con sinceridad perdura para siempre, iluminando el universo con su fuerza.

Published by Leonardo Tomás Cardillo

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