A veces, la risa no pide permiso.
Simplemente aparece, se dispara,
y llena todo de luz.
Hay caminos que no se olvidan,
ventanas que no se cierran,
y latidos que no se callan.
Hay abrazos que viajan sin necesidad de brazos,
miradas que cruzan distancias,
y promesas que no necesitan ser escritas para cumplirse.
No todo lo importante se mide en tiempo.
Hay cosas que, aun cuando parecen esperar,
en realidad ya están sucediendo.
Hay quien insiste en construir su nido en la ventana más abierta,
con la vista más clara hacia el cielo,
porque sabe que desde allí todo es posible.
Y sí, a veces los días parecen largos,
y los calendarios avanzan.
Pero cuando el corazón está despierto,
ningún abril se olvida.
Ningún mayo pasa desapercibido.
Ningún regreso tarda de verdad.
A veces, la respuesta no es decir “ya falta poco”,
sino sonreír ahora,
reír ahora,
celebrar ahora.
Porque algunas distancias solo existen para que la alegría de volver
sea todavía más grande.