Había una vez una princesa que no sabía estarse quieta.
¡Se llamaba Natalia y era más traviesa que cien changuitos brincando en camas elásticas! 🐒🛏️🐒🛏️🐒
Un día, el Rey Leonardo (su papá) le dijo:
—¡Nataliaaa, por favor compórtate como una princesa elegante!
Y Natalia respondió:
—¡Sí, papá! —y acto seguido… ¡se tiró un pedo tan fuerte que voló tres sillas del salón! 💨💨💥
¡PUMMMMM!
El pedorrón fue tan explosivo que movió las cortinas, apagó las velas y despeinó a toda la corte.
Hasta un gato salió volando con cara de ¡¿qué ondaaa?! 🐈💨🤣
Todos se quedaron en silencio…
hasta que el Rey Leonardo soltó una carcajada tan fuerte que se cayó de su trono de nachos 🧀👑🤣.
—¡Eres la princesa más pedorra y más chistosa de todo el reino! —gritó mientras se sacudía el queso de las orejas.
Desde ese día, Natalia fue conocida como:
“La Princesa Pedorrina, salvadora del buen humor”.
Cada vez que alguien estaba triste…
¡Natalia se echaba un pedo musical! 🎺💨🎵
—Prrrrrt tiritíiii, prrrotónnnn, ¡prrrripiiiiiii! —hacía mientras bailaba cumbia en chanclas. 🩴🕺🤣
Un día, el Reino de los Tontitos fue invadido por los Serios Aburridos 🤖😒, unos monstruos que odiaban la risa.
Pero Natalia no tuvo miedo: se subió a un burro cohete 🐴🚀, apuntó su trasero al cielo… y…
¡BOOOOOOMMMM!
Soltó el MegaPedorrón Sideral que sacudió todo el universo.
Los monstruos salieron volando, los serios se rieron hasta hacerse pipí, y el reino fue feliz para siempre, oliendo medio feíto, pero lleno de carcajadas. 🤣💨🤣
Y el Rey Leonardo le dijo:
—Hija mía, no hay duda: ¡el amor más grande… también puede oler a pupú! ❤️🤣💩
FIN OLOROSO Y FELIZ.