El árbol de afuera hace fiesta todos los días.
Con hojas, con flores, con semillas.
Como si supiera que mayo trae algo más que calor.
Como si supiera que alguien está por volver.
Hay cosas que no esperan permiso:
la risa,
el cariño,
las ganas de ver(nos) otra vez.
Y mientras tanto,
todo se acomoda en secreto:
una ventanita que aún recuerda,
una persona que comparte descubrimientos,
y un corazón que se asoma sin hacer ruido.
(Por cierto…
tal vez no haga falta chicle.
A veces, solo se necesita
una buena razón para sonreír.)