Papá pasó por Rivadavia hace unos meses y vio un cartel de RE/MAX en la casa donde estudiábamos inglés.
Está justo al lado de unos consultorios a los que llevó a la madre de un compañero.
Vio el cartel, le sacó una foto y la mandó.
Es el mismo lugar donde hicimos varios años de clases.
Aulas chicas, timbre fuerte, y esa época donde se aprendía con cassette y papel.
Ahora la propiedad está en venta.
La ofrece María Teresita Morad. Están los teléfonos en el cartel.
Papá supone que los que manejaban el instituto fueron vendiendo la concesión, hasta que terminó en manos de alguien que ahora vende el edificio.
Mencionó que la hija de la dueña, la de Altamirano, se fue a España hace más de 25 años.
Dice que ella tenía un año menos que él, y él ya tiene 70.
Los padres de ella ya no deben vivir.
No sabemos bien qué pasó con el instituto, pero lo cierto es que esa casa marcó una etapa.
Y papá, que siempre presta atención a lo que fue parte de la historia familiar, se tomó el tiempo de notarlo.