● Un trastorno es una condición que afecta el funcionamiento normal de una persona, sin que esto implique una falla o defecto.
● El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que incluye síntomas como la hiperactividad, la impulsividad y la inatención.
● La hiperactividad no siempre significa moverse mucho; a veces ocurre en forma de pensamientos acelerados o necesidad constante de estímulos.
● El déficit de atención es la dificultad para mantener el foco en una sola tarea, incluso si la persona desea hacerlo.
● La ceguera de tiempo se refiere a la dificultad para percibir el paso del tiempo o planificar adecuadamente.
● Esto puede llevar a retrasos, olvidos o problemas con la gestión de rutinas.
● El contacto físico puede resultar incómodo o incluso abrumador en algunas personas con TDAH.
● La sobrecarga sensorial aparece cuando hay demasiados estímulos (ruido, luz, movimiento) y el cerebro no puede filtrarlos adecuadamente.
● Esto no es exageración ni falta de voluntad: es un colapso real del sistema sensorial.
● La vulnerabilidad puede ser positiva (mayor sensibilidad emocional) o negativa (más propenso a frustraciones o rechazos).
● Comprender esta doble cara ayuda a no interpretar como debilidad lo que en realidad es apertura emocional.
● La persona con TDAH no elige sentirse así: lo experimenta profundamente.
● El egocentrismo en el TDAH no es egoísmo, sino una tendencia a ver las cosas desde su perspectiva inmediata.
● Esto se debe a cómo procesa su entorno, no a una falta de empatía.
● Aun así, puede aprender herramientas para ponerse en el lugar del otro.
● El “lado B” de las emociones incluye reacciones intensas, rápidas y a veces desproporcionadas.
● Estas respuestas no son manipuladoras ni caprichosas: son reales e involuntarias.
● Con contención, comprensión y regulación emocional, pueden transformarse en fuerza expresiva.
● La susceptibilidad implica que comentarios o gestos pequeños pueden percibirse como ataques.
● Esto suele ser una defensa ante experiencias previas de incomprensión o crítica constante.
● No es fragilidad: es una forma de estar alerta al entorno.
● Comprender todos estos aspectos no es excusa ni justificación: es empatía informada.
● Una comunicación respetuosa se construye con base en el conocimiento real de la otra persona.
● Así se fortalecen los vínculos sinceros y saludables.