2025.07.19 – Higiene íntima, control y mitos: cuando la desinformación se mezcla con el machismo


En distintos rincones del mundo —y no sólo en una región o cultura— persisten mitos y prácticas que combinan control sobre el cuerpo femenino, ignorancia médica, y violencia simbólica o directa. Uno de estos mitos, que circula con fuerza en redes, sostiene que ciertas mujeres “tienen prohibido lavarse sus genitales” para que sus parejas puedan “notar” si estuvieron con otro hombre.

¿Es esto real? ¿Tiene base médica o cultural? Vamos por partes.


🧼 La higiene íntima no es opcional ni cultural: es salud

La salud genital femenina requiere una flora equilibrada, pH estable y cuidados que respeten el cuerpo. Lavarse adecuadamente —sin exceso de productos químicos ni agresividad— no sólo no “borra rastros” de infidelidad, sino que previene infecciones.

Las secreciones y olores cambian naturalmente por:

  • El ciclo menstrual
  • El tipo de alimentación
  • El uso de medicamentos
  • La ropa ajustada o sintética
  • La actividad sexual (aunque no sólo con penetración)

Por eso, pretender identificar la fidelidad de una mujer por el olor o la higiene íntima es completamente infundado.


🔍 ¿De dónde vienen estas ideas?

Aunque no existe ninguna religión ni código legal que diga explícitamente “no te laves para que tu pareja lo note”, sí existen entornos de control extremo, donde:

  • El honor de la familia se asocia con la sexualidad femenina
  • Se prohíbe a la mujer el acceso a su propio cuerpo
  • Se imponen prácticas humillantes para “garantizar fidelidad”

Estos entornos pueden llegar a tolerar situaciones donde se desaliente o limite la higiene como parte de una lógica más amplia de control. Sin embargo, esto no es cultura: es violencia.


🚩 El verdadero problema: el control sobre el cuerpo femenino

Cuando alguien impone a su pareja no lavarse, no vestirse de cierta forma, o no tener control sobre su salud íntima, estamos frente a un tipo de violencia invisible pero real. Se disfraza de “tradición” o “cuidado del hogar”, pero en realidad responde a una lógica de posesión: la idea de que el cuerpo de la mujer no le pertenece a ella misma.


🧠 Entonces, ¿qué hacemos con este mito?

  • Lo desmontamos con información clara y sin tabúes
  • Lo separamos de cualquier visión racista o culturalista
  • Y sobre todo, lo denunciamos como lo que es: una forma más de violencia sobre el cuerpo femenino, disfrazada de moral, de religión o de “cuidado”

📣 Conclusión

No, nadie puede saber si una mujer fue infiel por su olor.
No, la higiene íntima no borra “pruebas” de absolutamente nada.
Y sí, la presión para controlar el cuerpo femenino adopta formas tan sutiles como crueles.

Hablar de estos temas sin miedo ni eufemismos nos permite identificar las verdaderas raíces del problema: el poder, el control y la desinformación.


Published by Leonardo Tomás Cardillo

https://www.linkedin.com/in/leonardocardillo

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