Las atmósferas explosivas (ATEX) son áreas donde pueden formarse mezclas peligrosas de sustancias inflamables con el aire. Para proteger a las personas en estos entornos, existen normativas específicas que debemos conocer.
Clasificación de Zonas ATEX:
- Zona 0: Atmósfera explosiva presente continuamente o por largos periodos debido a gases o vapores.
- Zona 1: Posibilidad de atmósfera explosiva ocasional durante operaciones normales.
- Zona 2: Atmósfera explosiva poco probable en condiciones normales y, de ocurrir, de corta duración.
- Zona 20: Atmósfera explosiva por polvo combustible presente continuamente o por largos periodos.
- Zona 21: Posibilidad de atmósfera explosiva por polvo en condiciones normales.
- Zona 22: Atmósfera explosiva por polvo poco probable en condiciones normales y, de ocurrir, de corta duración.
Clasificación de Equipos según ATEX:
- Grupo I: Equipos para minería subterránea con riesgo de grisú.
- Grupo II: Equipos para otros entornos con atmósferas explosivas.
Categorías dentro de cada grupo:
- Categoría 1: Muy alta protección; uso en Zonas 0, 1, 2 (gases) y 20, 21, 22 (polvos).
- Categoría 2: Alta protección; uso en Zonas 1, 2 (gases) y 21, 22 (polvos).
- Categoría 3: Protección normal; uso en Zonas 2 (gases) y 22 (polvos).
Métodos de Protección de Equipos:
- ‘Ex d’ (Antideflagrante): Contiene explosiones internas y evita su propagación.
- ‘Ex e’ (Seguridad aumentada): Previene la formación de chispas y altas temperaturas.
- ‘Ex i’ (Seguridad intrínseca): Limita la energía para evitar la ignición.
Evaluación de Riesgos y Documentación:
Es esencial identificar y evaluar los riesgos de explosión en áreas de trabajo. Esto incluye analizar sustancias presentes, posibles fuentes de ignición y condiciones operativas. Las empresas deben elaborar un Documento de Protección contra Explosiones que detalle evaluaciones de riesgo y medidas preventivas.
Señalización y Formación:
Es crucial señalizar claramente las áreas clasificadas como zonas ATEX para informar y proteger a los trabajadores. Además, los empleados deben recibir formación adecuada sobre los riesgos y las medidas de seguridad en atmósferas explosivas.
Conclusión:
Comprender y aplicar las normativas ATEX es fundamental para la seguridad en entornos con riesgo de explosión. La correcta clasificación de zonas, selección de equipos adecuados y evaluación continua de riesgos son pilares esenciales para prevenir accidentes y proteger la vida y la integridad de las personas.