Hay quienes no necesitan aparecer
para que uno los sienta cerca.
A veces, ni hace falta que lleguen:
ya están.
El “vamos a comer” se escucha desde lejos.
La risa también.
Y el plan de molestar…
bueno,
ese llega incluso antes que ella.
No siempre se trata de salir.
A veces, basta con saber
que en otro lado alguien sonrió,
pensando en que algún día
sí vas a bajar.
Y aunque el teletransporte no funcione,
hay presencias que se las arreglan igual.
Porque hay personas
que ya están en donde tú estás,
incluso cuando dicen que no pueden.